Cada botón muestra una etapa de la Primera Guerra Mundial: las alianzas de 1914, los primeros años de movimiento y trincheras, la guerra de desgaste de 1916 y 1917, el final en 1918 y la Europa que salió de los tratados de 1919 a 1923. Los dos bandos se distinguen por color y las rayas marcan el territorio ocupado.
En 1914 Europa estaba dividida en dos bloques. La Triple Entente reunía a Francia, el Reino Unido y Rusia. Frente a ella estaban Alemania y Austria-Hungría, que formaban la Triple Alianza junto con Italia; pero Italia se declaró neutral y en 1915 entró en la guerra al lado de la Entente. El 28 de junio de 1914 un nacionalista serbio asesinó en Sarajevo al heredero austrohúngaro, Francisco Fernando. Austria declaró la guerra a Serbia, y las alianzas arrastraron a las demás potencias. Alemania invadió Bélgica, que era neutral, y Gran Bretaña entró en la guerra. El Imperio otomano se unió a los Imperios Centrales en noviembre.
Alemania aplicó el plan Schlieffen: atacar a Francia a través de Bélgica para vencerla rápido y volverse después contra Rusia. Lo frenó la batalla del Marne (septiembre de 1914) y el frente del Oeste se quedó casi inmóvil durante tres años, con trincheras desde el mar del Norte hasta Suiza. En el Este, los alemanes derrotaron a los rusos en Tannenberg (1914) y en 1915 rompieron el frente en Gorlice-Tarnów. Ese año Bulgaria se unió a los Imperios Centrales y Serbia fue conquistada. Los aliados fracasaron en el intento de forzar los Dardanelos. Italia entró en la guerra con la Entente.
Fue la época de las grandes batallas que costaron cientos de miles de vidas casi sin mover el frente: Verdún y el Somme en 1916. En el mar, la flota alemana y la británica se enfrentaron en Jutlandia. Rumanía entró con la Entente, pero fue derrotada y ocupada en gran parte. Los británicos avanzaron en Mesopotamia y Palestina contra los otomanos. En 1917 Alemania lanzó la guerra submarina sin restricciones y Estados Unidos entró en la guerra. Ese año Rusia estalló en revolución y los bolcheviques pidieron la paz; Italia sufrió la derrota de Caporetto.
En marzo de 1918, con la paz de Brest-Litovsk, Rusia soviética salió de la guerra y perdió Polonia, los países bálticos, Ucrania y otros territorios. Alemania lanzó una última ofensiva en el Oeste, pero fracasó, y desde julio los aliados avanzaron con ayuda de los soldados estadounidenses. En septiembre y octubre se rindieron Bulgaria y el Imperio otomano; Austria-Hungría se deshizo a principios de noviembre. En Alemania estalló la revolución, el káiser abdicó y el 11 de noviembre se firmó el armisticio en Compiègne. La guerra dejó unos diez millones de soldados muertos.
En 1919 los vencedores firmaron en París tratados con cada país derrotado. El Tratado de Versalles (28 de junio) obligó a Alemania a devolver Alsacia y Lorena a Francia, a entregar Eupen y Malmedy a Bélgica y el norte de Schleswig a Dinamarca, y a ceder a Polonia la mayor parte de Posnania y de Prusia Occidental, el «corredor» que le daba salida al mar. Danzig pasó a ser ciudad libre, el Sarre quedó bajo la Sociedad de Naciones y la Renania fue desmilitarizada. Alemania perdió también todas sus colonias y debió pagar reparaciones. El Tratado de Saint-Germain (Austria) y el de Trianón (Hungría, 1920) disolvieron Austria-Hungría: Bohemia y Eslovaquia formaron Checoslovaquia, Croacia, Eslovenia y Bosnia se unieron a Serbia en Yugoslavia, y Italia y Rumanía recibieron el Tirol del Sur, Trieste, Transilvania y otros territorios. Austria y Hungría quedaron muy reducidas.
Tras los tratados de 1919 y 1920 los imperios ruso, austrohúngaro y alemán desaparecieron y surgieron Polonia, Checoslovaquia, Yugoslavia, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania; Polonia ganó además territorios a Rusia tras la guerra de 1920 (paz de Riga, 1921); Irlanda se hizo independiente en 1922. El Imperio otomano se repartió: Francia y Gran Bretaña recibieron mandatos sobre Siria, Líbano, Irak y Palestina, y en 1923 nació la república de Turquía (Lausana). Rusia pasó a ser la Unión Soviética (1922).